Eventos en junio 2023

4 de noviembre de 2021
noviembre 3, 2021
5 de noviembre de 2021
noviembre 4, 2021


Charla: “Te he llamado por tu nombre”



Comunidad de católicos con vocación de servicio público



Monseñor Ángel San Casimiro
Antes de entrar en el tema netamente político, quiero como introducción analizar las 4 dimensiones del ser humano que en el fondo es la meta a conseguir del político.

Cuando hablamos desde una perspectiva cristiana, que es desde la que un servidor está hablando y creo también desde la de ustedes, de las dimensiones del ser humano, se suele afirmar que este tiene 2 dimensiones: la horizontal hacia la humanidad y la vertical hacia Dios.

Yo creo que este planteamiento es incompleto. El ser humano sólo podrá encontrar su equilibrio y su plena realización como persona y como creyente, si cultiva con diligencia estas 4 siguientes dimensiones:
1.- El cuidado de uno mismo:
Somos de carne y hueso y necesitamos de bienes concretos para vivir, el vestido, la alimentación, el hábitat, la salud, la educación, empleo digno, diversión, etc. Aspectos que deben propiciárselos al ser humano. En palabras del Papa Francisco las 3 T: Techo, Trabajo y Tierra.

2.- La dimensión solidaria con los otros:
Los seres humanos no somos islas. Sin intercomunicación no podemos vivir. Necesitamos de los demás para poder realizar nuestro proyecto de vida. Crecemos en humanidad en la medida que nos solidarizamos con las personas que más nos necesitan. Desde una visión de sistema, no menospreciar al que piensa distinto. No son enemigos.
3.- La dimensión vertical o religiosa: Este aspecto del ser humano queda fielmente reflejado en aquellas palabras de San Agustín: “Nos hiciste Señor para Ti y nuestro corazón estará inquieto hasta que descanse en Ti.” El hombre ha sido creado a imagen de Dios y tiende hacia El. El es naturalmente religioso en lo más profundo de su ser. Es famosa aquella frase anónima: “Gracias Dios, soy ateo”. Se trata de respetar los principios…para que nos respeten.

4.- La dimensión de la interiorización personal, es decir de la profundización de uno mismo o del auto descubrimiento: Esta es la dimensión clave para profundizar las otras dimensiones. Si somos superficiales con nosotros mismos, lo seremos también con las otras personas y con Dios.
No olvidemos aquellas palabras de San Juan de La Cruz: “He descubierto a Dios, descubriendo la hondura de mi alma”.
Es verdad que no todos los cristianos se sentirán llamados a una dedicación política electorera, pero sí todos deberían adquirir una mayor conciencia política y una mayor inquietud por los problemas ciudadanos. No olvidemos que la política, en sentido amplio no es más que la presencia racional y responsable de la persona humana en la historia.
Los cristianos debemos interesarnos por todo lo que pasa en las distintas esferas de nuestro país. “Nada de lo que es humano puede ser ajeno al cristiano”. Allí donde se juega la dignidad del ser humano, ahí debe estar el cristiano.

Finalmente permítanme unas palabras sobre lo que pude aportar un cristiano al campo político.

Partimos de que el laico cristiano tiene obligación de poner sus talentos al servicio de la sociedad. Han de comprometerse seriamente en la construcción de un país más justo y humano. Esta es su tarea específica. Y si estos laicos tienen vocación y preparación adecuada no duden ni un momento en tomar parte activa en las tareas de los partidos políticos a fin de conseguir una eficiente organización económica, social y administrativa de la sociedad para que estén al servicio de todos los ciudadanos, especialmente de los más necesitados.
Un cristiano que se afilia a un grupo político y quiere vivir allí consecuentemente su fe, esperanza y caridad, sepa que puede aportar según mi entender las siguientes riquezas:

1.- Una postura humanizadora, cuando el partido caiga en un burocratismo inhumano. Recordemos: “La persona humana siempre debe estar en el centro de toda política”.
2.- Una postura de honrado servicio al bien común, cuando el partido busque primordialmente sus intereses particulares.
3.- Una postura crítica transformadora, cuando el partido haga caso omiso de las necesidades reales del pueblo (La Costa Rica que conocí y la de ahora…).
4.- Una postura sanamente relativizadora, cuando el partido se cierre con dogmatismos.
5.- Una postura de sana utopía ya que los valores del Reino de Dios pueden convertirse hasta de punta de lanza de los mismos partidos políticos.

¿Qué debe hacer un cristiano que un día llegue al poder y ejerza la acción política?

1.- Influir fuertemente para cambiar las estructuras sociales injustas.

2.- Ha de evitar la acumulación de la riqueza en pocas manos.

3.- Impedir que las decisiones socioeconómicas sean monopolizadas por un solo grupo.

4.- Intentar un reparto equitativo de las cargas fiscales.

5. Trabajar constantemente para que el pueblo alcance un nivel de bienestar, de cultura y de conciencia ciudadana solidaria.

La Doctrina Social de la Iglesia

Algunos principios que nos podrán ayudar a encontrar el Norte por donde llegue a nuestro querido país esa Paz Social que tanto anhelamos:

1.- Opción preferencial por los pobres.
2.- Solidaridad.
2.- Subsidiaridad, que se opone a cualquier esquema autoritario.
4.- Destino universal de los bienes.
5.- La participación.
6.- El bien común.


Nos dice el Papa que cuando habla de estos principios algunos se admiran y catalogan al Papa con una serie de epítetos que se utilizan para reducir cualquier influencia que pueda tener para adquirir una visión más humanista y desterrar la cultura del descarte en que vive tanta gente. El Papa no puede dejar de recordar esta doctrina aunque muchas veces le moleste a algunos porque lo que está en juego no es el Papa sino el Evangelio.

Señores y señoras que han prestado sus nombres…”Escuchen a las periferias, ábranles puertas a los que están al borde del camino”.