ALIANZA DE AMOR Y SANTIDAD DE LA VIDA DIARIA


El Padre Kentenich desarrolló una espiritualidad “tridimensional”.
espiritualidadLa Alianza de amor es fuente de vida para cada miembro de la familia de Schoenstatt con un sello característico.  Basados en una “espiritualidad de alianza”, cultiva y profundiza la Alianza de amor con María.  Se acrecienta su relación afectiva y cálida con la Santísima Virgen, Ella como modelo de Santidad y colaboradora permanente de la Obra de Redención de Cristo Jesús.   Sin duda, este amor y cercanía despliega una fuerza unitiva y asemejadora.   Por un lado se sabe que María es Madre y Educadora en el Santuario.  Nos educa y en un esfuerzo serio y constante de autoformación de cambio gradual de ese hombre viejo que da paso al hombre nuevo, se gesta la conciencia de misión, de instrumentos en manos de María.  Ella nos educa, acoge y envía  a la Gran misión apostólica.  Unido además al modelo ético de conducta cristiana que todo cristiano desea vivir.
Ciertamente esto nos lleva a querer conocerla y admirarla como el modelo de hombre nuevo, imitando su ser, asumiendo ese estilo de vida mariano.  Confiando plenamente en Ella, alimentando su cercanía, sintiéndonos sus hijos.  Sabiendo que Ella acompaña, consuela, protege a su “aliado”, lo bendice y lo educa.

“Para nosotros, la Alianza de Amor con la Stma. Virgen, tal como se ha dado históricamente y tal como se manifiesta, es una profunda renovación fortalecimiento y seguro de la alianza bautismal; es decir, de la alianza con Cristo y la Stma. Trinidad” (P.J. Kentenich, 1952).


Santidad de la vida diaria
Schoenstatt quiere formar personas que vivan su fe en la vida de todos los días, teniéndola como base de su existencia. Se trata de una espiritualidad que quiere superar la dicotomía entre “cristianismo de dia domingo y paganismo de semana”.
Este es el gran desafío para el cristiano de hoy, llevar el evangelio a todo lugar.  Llegar a ser un santo moderno en el mundo y para el mundo, transformarlo y hacerlo más humano en el esfuerzo por construir, en la práctica, el Reino de Cristo.
La “santidad de la vida diaria” quiere ser especialmente un aporte a una espiritualidad y ascética para laicos, procurando una armonía sana, orgánica entre la vinculación a Dios, a los hombres y a las cosas, en todas las situaciones de la vida, en el tiempo que nos tocó vivir.

Esta concepción de vida cristiana tiene como fuerza propulsora una fe que sabe experimentar y escuchar al Dios vivo, al Dios presente a través de los acontecimientos de la vida, de los sucesos cotidianos y las circunstancias propias de la vida moderna. Es la Fe Práctica en la Divina Providencia que permite descubrir que todo puede ser camino y garantía para crecer en una profunda relación de amor filial a Dios Padre.
“La naturaleza es para él (el santo de la vida diaria) base y fundamento de lo sobrenatural, todas las cosas creadas lo elevan y son puentes y guías hacia Dios (Santidad de la Vida diaria M. Nailis).


La espiritualidad del instrumento
Esta tercera dimensión de la espiritualidad de Schoenstatt proyecta, activa y creadoramente, la vida de alianza hacia el apostolado, en el mundo de hoy. Invita a la persona a conformar una cultura de alianza de corte cristiano, mediante un generoso desprendimiento de sí mismo, que le impulsa a la acción apostólica, siendo testimonio de vida. De esta manera, se colabora consciente y libremente con Dios, como instrumento dócil de su plan de salvación.
Schoenstatt quiere educar hombres y mujeres santos que abran caminos para hacer presente a Cristo en el mundo.
La actitud de instrumento en manos de la Santísima Virgen, es también fruto de la Alianza de amor con Ella. Por amor a María, nace la identificación con los intereses y con la misión que Ella tiene frente a la Iglesia y a nuestro tiempo, despertándose el anhelo por servir como fiel colaborador para su realización.

Costa Rica ha vivido su espiritualidad schoenstattiana, a raíz de las primeras Alianzas de Amor con María, realizadas por los primeros miembros de la Familia Costa Rica, que dieron inicio al  Movimiento en nuestro país.  No fue la vida de Santuario, sino el anhelo de poseer uno en nuestro territorio, lo que hizo que los matrimonios, la juventud, las señoras vivieran su espiritualidad conectándose espiritualmente al Santuario Original, a sus gracias, también viviendo y dando vida a los santuarios hogares, unido a la vivencia que dieron las peregrinaciones que se lograron hacer a otros países donde si hay santuarios filiales.   Todo esto fue gestando conciencia de unir nuestra espiritualidad a la Familia de Schoenstatt.   La cual trata de una espiritualidad enraizada en la tradición de la Iglesia, viviendo los consejos evangélicos de una manera nueva, de asumir y vivir el riesgo de estar en el mundo sin ser del mundo.  Todo esfuerzo animado por la Alianza de Amor con María y de acuerdo con los desafíos del tiempo que nos ha tocado vivir. En este sentido, la espiritualidad de Schoenstatt forma parte de su aporte a la Iglesia de hoy, para ayudar a los cristianos, en especial a los laicos, a vivir la fe en Cristo, de manera adecuada a un mundo en acelerada evolución.

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