"ITE MISA EST"

Misión San Martín, Guanacaste, Costa Rica 

Semana Santa 2017

Por Margarita Morera


La frase “ITE MISA EST” (“Id ahora yo los envío"); fueron las últimas palabras del Padre Fundador Jose Kentenich a su familia; tras celebrar su última Misa en la Iglesia de la Adoración en el monte Schosenstatt.

Fieles a este envío del Padre Kentenich… en esta Semana Santa, un grupo de familias y jóvenes de Schoenstatt Costa Rica, se pusieron al servicio de la Iglesia y con espíritu Misionero salieron al encuentro del Otro;  para así acompañar a Jesús en su calvario, pasión y Resurrección.

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COMUNIDAD DE SAN MARTIN

San Martín, es un pueblo costero ubicado en Guanacaste, Costa Rica; cuya población es de recursos económicos limitados y con problemas de desunión familiar, desesperanza y fe tibia.

Existe una capilla; pero en esta época, el Sacerdote párroco no puede atender las actividades propias de Semana Santa; por lo tanto los Misioneros Schoenstattianos, ayudan a los laicos comprometidos de la comunidad a organizar oficios, procesiones, liturgia de la palabra. También misionan por las calles, visitan enfermos y ancianos, comparten con familias y organizan actividades para jóvenes y niños. 

 Este es el tercer año, que la familia Misionera de Schoenstatt, visita esta Comunidad;  los frutos ya son evidentes… en esta Misión 2017; pudieron comprobar la acción Misionera de la Mater en este pueblo; que ya cuenta con 3 Aliados, 50 familias que reciben la Virgen peregrina, la Mater entronizada en la Capilla, y celebraciones de renovación de Alianza cada 18 de mes en su comunidad. 

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MISION EXTERNA

Esta familia Misionera de Schoestatt, salió al encuentro de esta comunidad, desde el recién bendecido Santuario Familia de Esperanza; con la confianza de hacer realidad  el lema de la misión: “María Reina, Esperanza para San Martín” 

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Durante la Semana Santa, el grupo Misionero recibió en la capilla, a niños de la comunidad, realizaron actividades, leyeron y comentaron el evangelio, y compartieron juegos. Esta es una linda oportunidad para que los niños en Misión compartan con los niños de la comunidad y juntos experimentan la alegría de ser todos hijos de Dios. 

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El día miércoles, se organizó una fogata frente al mar, para los jóvenes. En esta fogata denominada “Hay fuego en Ti”; los jóvenes en Misión compartieron con los jóvenes de la comunidad canciones, testimonios de la vida de los Santos, y juntos llegaron a la conclusión de que al tener a Jesús y María en sus corazones; tienen fuego que pueden compartir. 

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A partir del miércoles Santo, junto a la imagen de la Virgen Peregrina, visitaron a enfermos, ancianos y familias en sus casas. Llegaron con gran alegría y confianza en que María es la gran misionera, que Ella obra milagros. 

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En esos encuentros, pudieron experimentar la presencia de la Mater; en el corazón abierto de quien abre su casa, en el corazón generoso de quien visita; en la sed de amor del que encuentran cansado, en el corazón agradecido del que reconoce la bendición, en las lágrimas de alegría o de tristeza que derraman algunos, en la oración y canto que se comparten…

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Los Misioneros en cada visita, experimentaron que al encontrarse con el otro, junto a la Mater, realmente se siente la infinita Misericordia de Dios y es así como ocurre la “magia” de convertirse en “Misionero Misionado” y al entregar se recibe más a cambio.

MISION INTERNA

A lo interno de la Misión, los Misioneros también experimentan grandes milagros de transformación.

Los Misioneros vivieron la Semana Santa, sirviendo, meditando, rezando, cantando, acompañando de muchas maneras al Jesús en la cruz.

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Padres, hijos, jóvenes, niños compartieron la alegría de servir, iniciaban y finalizaban su día con oración compartida, comentaban el evangelio, se repartían tareas de limpieza y alimentación. Se convirtieron en una gran familia donde cada uno da lo mejor de sí a los otros.

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En esta Misión aportaron muchos capitales de Gracia, que representaron con una corona de espinas, semejante a la corona de nuestro Rey, fuerte y humilde coronado de espinas.

Estas espinas si bien fueron espinas de amor… le dolieron a Jesús y a su Madre, por lo tanto por medio de los esfuerzos y actos de amor de los Misioneros, se cambiaban las espinas por flores; entregando a María y a Jesús, al final de la Misión una corona llena de flores; para merecer tal acto de amor, de morir en la cruz por nosotros.

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Dentro de la Misión se viven experiencias intensas de fe; como el viernes Santo, en donde los Misioneros peregrinaron a lo alto de un monte,  rezaron, cantaron adoraron a la cruz, y pidieron misericordia para sus familiares y amigos que llevan una cruz física o mental.

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Los Misioneros compartieron desde lo cotidiano de limpiar, lavar platos, barrer hasta lo más sobrenatural en la oración; con la riqueza de descubrir en el otro el amor de Dios y de aprender de los demás.

“MARIA REINA, REALMENTE ES LA ESPERANZA DE SAN MARTIN”

Al finalizar la Misión, los Misioneros se despiden de la comunidad con gratitud en su corazón, seguros de que “María Reina es la esperanza para San Martín”, porque la esperanza brotó de cada sonrisa y abrazo entregado, porque el corazón se incendió de amor en cada Misionero.

Los Misioneros regresaron a su vida cotidiana con la satisfacción de haber dado su Si, de ser fieles a las últimas palabras Padre Fundador… “Id ahora yo los envío”

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“CON MARÍA, ALEGRES POR LA ESPERANZA Y SEGUROS DE LA VICTORIA HACIA LOS TIEMPOS MÁS NUEVOS” PJK

 

Agenda


miniagenda

ORACIÓN

15 de Sept. 1968 - 15 de Sept. 2018

 

Padre y Dios nuestro, gracias por regalarnos en el Padre Kentenich un padre y profeta, testimonio vivo del Evangelio para nuestro tiempo, encendido por el Espíritu Santo.

¡Danos de su fuego y de su espíritu de fundador! Regálanos su amor ardiente a ti, a tu Hijo Jesús y a María. Haz que su carisma esté tan vivo en nosotros, que podamos plasmar el futuro de la Iglesia y la sociedad.

 

Su visión sea nuestra visión:
que en la fuerza de la Alianza de Amor surja un mundo nuevo, y dondequiera que vivamos y actuemos, podamos gestar una cultura de alianza.

 

Querido Padre Dios, te pedimos:
incorpora al Padre Kentenich en el círculo de los santos reconocidos por la Iglesia. Ábrele puertas a él y a su misión, para que conduzca a muchos a tu corazón, plenitud de vida.

 

Te lo pedimos unidos a María, nuestra Madre, Reina y Victoriosa tres veces Admirable de Schoenstatt, por Cristo nuestro Señor. Amén.